Los psiquiatras uruguayos y la legalización de la marihuana. Uso problemático de la ciencia

Por Alejandro Zavala

La Sociedad de Psiquiatría del Uruguay y la Sociedad Uruguaya de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia han manifestado públicamente que “… es claro que desde el punto de vista médico es desaconsejable toda acción que facilite el uso de cannabis” refiriéndose al actual debate sobre su “legalización”.

Vale recordar que el consumo de marihuana no es ilegal en nuestro país pero sí lo es todo lo que es necesario hacer para acceder a ella.

Nos explicitan los psiquiatras miembros de estas sociedades los efectos adversos que provoca el consumo de marihuana, explicando las consecuencias de la “intoxicación aguda”, las que se vinculan con la aparición del “síndrome amotivacional” así como lo que sucede en los casos que se ha observado “síntomas de abstinencia”.

A pesar de que la declaración de estas sociedades alerta “respecto de los daños que puede generar el uso problemático de la marihuana”, las palabras “ideas delirantes”, “riesgo para la esquizofrenia”, “acentuar el riesgo de autoeliminación”, aunque en este último caso aclaren que “los estudios no son concluyentes”, probablemente provoquen alarma más que “alerta”. Así como seguramente hagan pasar desapercibida la referencia al “uso problemático” mencionado con anterioridad.

Luego listan varios “efectos adversos físicos”, señalando también que “no se ha demostrado que sea una estrategia efectiva para la reducción de riesgos y daños” al momento de ser usada “para disminuir el consumo de otras drogas” haciendo referencia a la pasta base.

Casi sobre el final de la declaración, se quejan de no haber sido consultados “antes de difundir la intención de legalizar dicha droga”.

Finalmente sostienen que es necesario que tanto el Poder Ejecutivo como los miembros del Poder Legislativo, “se basen en criterios científicos” y no “en suposiciones, corazonadas, ideologías o conveniencias”.

Al momento de escribir esta nota tuve la tentación de, al igual que ellos, enumerar los efectos del consumo, “problemático” y “no problemático” pero del alcohol, dado que a pesar de que dudo que ningún psiquiatra uruguayo consuma marihuana, estoy seguro de que muchos consumen alcohol. Sin embargo no es mi intención comentar esta nota desde mi lugar “ex – biólogo” sino desde el de ciudadano de esta república.

Ya he manifestado públicamente mi posición a favor de legalizar el acceso y no sólo el consumo de la marihuana. Y respeto las opiniones de los señores y señoras psiquiatras miembros de las sociedades firmantes de la referida declaración.

No obstante lo cuál, quisiera poner en cuestión que consideren que deberían ser consultados “antes de difundir la intención de legalizar” la marihuana. ¡Parecería ser que es un acto de irresponsabilidad del Gobierno manifestar una opinión sobre este tema sin haberlos consultado!

Pero no se quedan ahí, también juzgan al Gobierno dando a entender que éste se basa en “suposiciones, corazonadas, ideologías o conveniencias” al momento de “patrocinar” la legalización de la marihuana. Como si ellos fuesen los defensores de la salud pública, descontaminados, sin sus propias “suposiciones, corazonadas, ideologías o conveniencias” y los miembros del Gobierno unos irresponsables practicando las máxima, atribuida a Maquiavelo, de que “el fin justifica los medios”.

Dicen los psiquiatras que “la verdad que la evidencia científica aporta debe estar en el eje de todo el debate”. Claramente la evidencia científica aporta al debate, pero pensar que ésta está aislada de las ideologías me parece un grave error, más aún viniendo de quienes practican una profesión basada en el conocimiento científico. Haber intervenido públicamente en el debate los enmarca ideológicamente y afirmar que debe ser la “evidencia científica” el “eje de todo debate sobre la cuestión” reafirma mi valoración.

Bienvenidas todas las voces, el Gobierno tiene opinión pero promueve el más plural y amplio debate sobre este tema. Amplio y plural, el que tenga la verdad en su puño que abra la mano y las orejas, intentemos no incurrir en un uso problemático de la ciencia.