Juntas cambiamos la política

Construir política partidaria feminista es darle un nuevo sentido a la izquierda.

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El feminismo nos permite entender al mundo de otra manera, interpelar estructuras, teorías e ideologías. Pero sobre todo nos atraviesa el cuerpo. Sabernos feministas nos transforma como personas, nos habilita otras formas de relacionarnos. Nos implica escarbar hasta la matriz de cada uno y cada una de nosotras y de nuestras formas de hacer las cosas.

El nuevo sentido no es solamente pensar en nuevos desafíos y propuestas, sino en cuál es la forma de hacerlo. No sólo queremos generar más propuestas para una sociedad menos violenta, sino también hacerlo en espacios más libres de violencia. No sólo queremos más oportunidades para que las mujeres ocupen lugares masculinizados, sino también formarnos entre compañeras para ocupar esos lugares. No sólo queremos generar políticas públicas de cuidado, sino también militar en lugares con espacios para nuestras hijas e hijos.

Ese es nuestro nuevo sentido porque no queremos solo la mitad del poder, queremos usar ese poder para construir el mundo que imaginamos: un mundo feminista.

Pero las mujeres con poder molestan. Más cuando luchan por cambiar lógicas que tanto sirven a los varones para perpetuarse. Si decidimos poner el cuerpo a la política partidaria es porque creemos que, como todos los espacios, la política debe ser tomada por el feminismo. No vamos por un poquito, por algunos lugares. Juntas vamos por todo. Queremos más mujeres que quieran transformar el mundo, que se conmuevan con las injusticias, que piensen colectivamente, que ocupen cargos, que ejerzan una maternidad consciente si así lo desean, que salgan a la calle, que se encuentren, que cambien la política. Creemos que todas tejiendo redes estamos construyendo el mundo que queremos.

El Ir y nuestro proceso

Desde sus inicios el Ir tuvo entre sus militantes a muchas compañeras feministas. Fue en nuestro primer Congreso (2017) que resolvimos colectivamente declararnos un sector político feminista. En el camino cometimos muchos errores. Para las mujeres la política partidaria es un lugar difícil y para las feministas más. Aprendimos a costa de muchas compañeras lo que la política le hace a los cuerpos. Aprendimos todo lo que necesitamos construir para estar en el espacio público y acompañarnos unas a otras. Del camino recorrido nos quedan dolores y algunas certezas. Vamos a seguir haciendo política, pero juntas.

Necesitamos construirnos sabiendo que lo personal  es político. Que tomar el espacio público implica compartir el espacio doméstico. Que implica darle espacio a las cosas que te hacen feliz y que te hacen bien. Implica cuidarte y dejarnos cuidar. Pero sobre todo implica entender el feminismo como un proceso colectivo. Es retomar el aprendizaje de la comunidad, de la tribu, de las hermanas que en la historia lo han hecho juntas. Eso mismo, pero visible, político.

Cuando votamos afirmativamente a la moción de declararnos un sector feminista, votamos también conformar un espacio desde donde pensarnos como tales. Así surgió el frente feminista conformado por tres espacios: uno de mujeres, uno de varones y uno mixto. Conformar este frente fue un proceso largo, veníamos de nuestra querida comisión de género y generaciones. Discutimos, debatimos, aprendimos, la cagamos, y llegamos hasta acá, con un lugar para nosotras. Partimos del derecho a juntarnos sin los varones. Y empezamos a hablar, a sentir, a escuchar, a llorar, a hacer otra política.

Los varones armaron el frente de varones donde comparten sus miedos y sus dudas. Se empiezan a acompañar en un proceso que sabemos doloroso para ellos, pero que también sabemos no podemos acompañar nosotras todo el tiempo en todos los espacios.

 

Y es con todas

Es con todas. Es con las compañeras que están construyendo izquierda en otros espacios. Es con las compañeras que han resistido y han tratado de cambiar y de integrar a otras. Es con las compañeras que dan batallas para no abandonar. Es con las que saben lo que cuesta  estar acá. Es con las que están llegando, las que se están dando cuenta que el feminismo es la respuesta a muchas de las batallas que hasta ahora dimos solas. Es con las que claudican de ser las únicas para ser una más en la construcción colectiva. Es también con las de la historia, con aquellas que ya no están pero que hicieron camino, luchando, para que hoy pisemos fuertes y seguras. Es gracias a ellas que hoy estamos acá. Con las que dejaron la vida y con las que les costó la vida. Con todas.

También es con las que no están acá pero están organizadas en otras dimensiones fundamentales de la revolución. Y con las que no le van a meter cotidiana pero que tienen que tener voz en el relato que estamos construyendo.

Porque es la parte más hegemónica de la competencia, nosotras sacamos de la otra la mejor parte y la hacemos fuerza. Porque apostamos a liderazgos humanos, críticos, colectivos. Apostamos a lideresas y líderes que se entiendan un eslabón de un todo y no los dueños de la pelota.

Este 8 de marzo a las mujeres del frente feminista del Ir nos importa marchar juntas. Nos importa que estemos todas. Nos importa que ninguna mujer deje de marchar por tener que hacerse cargo de tareas de cuidado. Nos importa que se sepa que estamos dolidas, que el patriarcado nos duele, que nos pesa, que nos hace mierda y que estamos enojadas por eso. Nos importa que nos sintamos seguras. Nos importa que ese día sea de nosotras, que nos encuentre a todas y juntas. Porque queremos un feminismo diverso, de mujeres cis, trans y no binaries, de mujeres hetero y lesbianas, mujeres indígenas, afro, migrantes, mujeres en situación de discapacidad, niñas, jóvenes, adultas y ancianas. Porque esta revolución es de todas nosotras, es de llanto y abrazo, es con amor. Es para que todas podamos ejercer plenamente nuestros derechos con iguales garantías. Sólo de esa manera vamos a construir un mundo donde todas y todos seamos libres y felices.

Mujeres del Frente Feminista del Ir

#JuntasCambiamosLaPolitica

#ElFuturoSeMilita

Ir 329 FA