Ley Orgánica Militar. Intervención en el Parlamento.

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La ley vigente, aprobada en 1974, fue hija de la dictadura y madre de la impunidad. No vamos a admitir que ningún militar, retirado o en actividad, venga a sostener que lo que sucedió fue producto de desvíos o excesos. Hubo un plan que incluye este país y a otros, que implicaba la persecución de quienes pensaban distinto. El Estado asume que hubo persecución, y parece mentira que aun tengamos que discutirlo. Es importante la aprobación de la nueva Ley Orgánica Militar, a dos días de una nueva marcha de silencio, como señal de que estamos atentos a cambiar lo que debe ser cambiado.

No es fácil hacer reformas en temas militares, queda claro que a pesar de que hemos vuelto a la democracia, la corporación militar sigue teniendo un inmenso poder y sus expresiones siguen pesando. Lo demuestran las reacciones de los militares en actividad y retirados, como el excomandante Manini Ríos. Presiones como las ejercidas cuando se discutía la reforma de la Caja Militar, que no nos deja conformes y creemos que deberá ser rediscutida.

La actual ley fue el marco jurídico e ideológico para la expansión del poder militar y la intervención de las instituciones. Le da muchísimos más poderes y competencias a las Fuerzas Armadas (FFAA) de las que entendemos que deberían tener. La aprobación de una nueva ley es un avance sustantivo, es la eliminación de la Doctrina de Seguridad Nacional. Limita competencias y establece las funciones subsidiarias, tareas que deben ser en apoyo a otras instituciones y no competencia de las FFAA. Elimina los tribunales de honor, o de deshonor podríamos decir, ya que estos no fueron capaces de sostener que no se había violado el honor militar torturando, desapareciendo, asesinando, como lo hicieron Gavazzo y Silvera. Son sustituidos por Tribunales de Ética, cambiando sus cometidos y trasladando potestades a la Justicia Civil.

Bajo la Ley vigente engordó la tropa y la oficialidad, pero la primera ha ido disminuyendo y la segunda sigue engordando, ya que entre otras cosas permite que los oficiales asciendan fuera de cuadro. Es discutible el tamaño que deben tener las FFAA, pero nos parece que debería ser indiscutible que la dimensión actual, producto de la inflación militar de la dictadura, debe ser reducida. Nosotros propusimos como criterio volver a la cantidad de oficiales superiores que había antes de la dictadura, 110 coroneles y 10 generales, y llegamos al acuerdo de bajar a 130 coroneles y 12 generales.

Esto no es revanchismo ni venganza, nosotros defendemos nuestras ideas y consideramos que las FFAA deben ser reducidas. Consideramos que gastar dos puntos del PBI, uno en la Caja Militar y otro en el Ministerio de Defensa es mucho para las necesidades que tiene el país. Nosotros queremos gastar en otras cosas, en salud, en vivienda, queremos más educación y mucho menos ejército.