Resistencia activa

En estos días se dio a conocer una encuesta donde se mantiene la tendencia de la opinión pública con respecto a la baja de la edad de imputabilidad. Como frenteamplistas, nos duelen algunos datos allí publicados, en particular el 65% de aprobación a la iniciativa por parte de los jóvenes entre 18 y 29 años.

En estos días se dio a conocer una encuesta donde se mantiene la tendencia de la opinión pública con respecto a la baja de la edad de imputabilidad. Como frenteamplistas, nos duelen algunos datos allí publicados, en particular el 65% de aprobación a la iniciativa por parte de los jóvenes entre 18 y 29 años. El estudio muestra una caída de la aprobación general con respecto a octubre y noviembre, pero en general los datos son similares a los del resto del año: dos de cada tres uruguayos piensa que bajar la edad de imputabilidad es una medida útil y esa es la realidad a la que nos enfrentamos a diez meses del plebiscito. La encuesta fue realizada antes del Amanecer Amarillo, una iniciativa de la Comisión No a la Baja para instalar el tema en la agenda y comprometer a la ciudadanía a dar el debate pendiente. La Comisión No a la Baja es el lugar desde donde se intenta articular todos los esfuerzos para que el plebiscito impulsado por el Partido Colorado y apoyado por parte del Partido Nacional no sea aprobado. De aprobarse, el escenario sería preocupante ya que significaría el retroceso más grande hasta ahora en clave de derechos.

Desde el Ir identificamos dos grandes desafíos, cada uno tiene sus escenarios y seguramente sus actores propios. Uno concreto con un plazo claro que es el plebiscito, donde debemos evitar el avance de las expresiones más reaccionarias de nuestra sociedad con argumentos que dejen a las claras que esta iniciativa, además de ser una expresión demagógica de la falta de rumbo de la derecha ideológica de nuestro país, es una política nociva para la situación que se vive en torno a la seguridad. La otra, de más largo aliento, donde marcaremos el debate de fondo que tenemos pendiente sobre  cómo organizarnos mejor como sociedad para aplacar los actos delictivos de forma justa y efectiva pero contemplando los motivos por los que se generan. Aquí sí, el debate debe ser profundo y contamos con el resto del Frente Amplio para darlo como debe ser, con un agudo sentido autocrítico, asumiendo nuestra cuota de responsabilidad por las concesiones hechas ante este discurso impuesto en un eficaz operativo político y mediático.

Queremos terminar el año dejando constancia de nuestro compromiso con esta resistencia. El que empieza estará marcado por la campaña electoral, pero el Ir apuesta a que No a la baja sea bandera del Frente Amplio en su campaña, más allá de quién sea la candidata o candidato que surja de las elecciones internas y más allá, por cierto, de los resultados de las encuestas y los cálculos inertes que de ellas se desprenden. Nuestra militancia estará atada incondicionalmente a no permitir ni un paso al Uruguay reaccionario y no tendremos en cuenta ningún escenario apocalíptico construido para desmovilizar esta resistencia. Creemos que la Comisión No a la Baja, que es un espacio en construcción continua, tiene la responsabilidad de convertirse en un hito político que logre sintetizar una serie de luchas sociales y políticas amplias llevadas a cabo contra la marginación, objetivo que claramente trasciende los avatares político electorales que se vendrán en el 2014. Enviamos nuestras felicitaciones a la Comisión No a la Baja por su trabajo en 2013 y a todas las organizaciones que se han articulado para organizar esta defensa.

Desde la izquierda, además de plantear con claridad a los y las frenteamplistas y a todas las personas de nuestro país los postulados ideológicos que nos llevan a rechazar de forma tajante esta iniciativa, que tienen que ver con el país de derechos, de oportunidades y de futuro que estamos construyendo y en el que queremos vivir, tenemos la responsabilidad de explicar de forma adecuada las consecuencias reales que este proyecto de reforma de criminalización de la juventud (de toda la juventud) tendría en nuestro marco de convivencia: i) porque la aplicación del régimen penal adulto a los y las adolescentes, que hoy ya tienen un sistema penal especial que los juzga y los penaliza (la famosa inimputabilidad es una falacia de muy baja calaña basada en intereses de conveniencia político electoral de las fuerzas de derecha), será para los “hijos de todos”, y debemos ser capaces de explicar que ante cualquier error los/as muchachos/as, que están dando sus primeros pasos, van a ser conducidos a una cárcel común, que está muy lejos de la idea de rehabilitación, que debería correr para todas las personas pero, sobre todo, para los/as adolescentes. ii) y porque en la práctica, la baja de la edad de inimputabilidad generará más criminalidad  (y seguramente más violenta) y no menos.

Una vez que logremos explicar adecuadamente las consecuencias que este proyecto de reforma tendría en nuestro marco de convivencia, estamos convencidos que el estado de la opinión pública será muy diferente.

Por todo esto, este 2014 nos vemos en la calle.

Ir