Salir a pintar una ciudad viva

Comienza el 2014 y tímidamente se va asomando la campaña electoral, haciéndose presente en la vida cotidiana de todos los ciudadanos. Cada vez con más fuerza e intensidad.

Existen muchísimas estrategias y formas de presentar una propuesta política integral a la ciudadanía y para el Ir no existe otra posibilidad más que elegir una que permita hacerlo de forma clara, propositiva y constructiva.

Consideramos muchos factores antes de embarcarnos en esta campaña, porque muchas cosas importan además de nuestras posibilidades y de nuestras necesidades.

Resulta vital discutir el impacto que tiene todo el movimiento electoral en la dinámica del día a día de los uruguayos. Es entonces que nos planteamos la calidad en los contenidos de nuestras propuestas, pero también la forma en que las mismas son trasladadas al público. Porque en el Ir estamos convencidos de que las propuestas se convierten en tales cuando pasan al ámbito de la discusión pública.

Está claro que hay muchas maneras de desarrollar una campaña política sin propuestas, y probablemente muchos intenten hacerlo. Siempre existe quienes desde la falta de propuestas propias, intentan de alguna manera socavar y borrar la de otros, como si eso fuera una propuesta en sí misma.

Es necesario trasladar las propuestas al ámbito de la discusión pública, no sólo no haciéndolo mal, sino tomando el riesgo de una actitud activa, proponiendo nuevas plataformas de contacto con los ciudadanos.

Esta necesidad de nuevas plataformas de contacto surge de las que en principio son nuestras limitaciones económicas, las que sin dudas nos exigen potenciar todas nuestras capacidades creativas.

El tema que nos ocupa en esta hora es la comunicación y cómo esta puede incidir en la vida pública y en la conservación del patrimonio, de la memoria y de lo urbano-ciudadano. A medida que la campaña avanza, más avanza la saturación, entonces se hace imprescindible ser selectivos a la hora de elegir los medios. Tomar aquellos que realmente tengan un alto impacto, a la vez que no dañen o invadan la vida privada o pública de cada uno de los uruguayos.

Pero hasta ahora no hemos visto ninguna campaña que ponga en tela de juicio las formas y vías tradicionales de ser comunicada. Es necesario rever cada una de las acciones de esta campaña y seleccionar aquellos medios que sean más amigables para con las personas, su entorno y su vida cotidiana. Ningún medio de comunicación es en sí mismo desechable a priori, todos son válidos en la medida que podamos ponerle un sentido constructivo a su ejecución, más allá de la necesidad unilateral de un partido o sector político. Todos ellos pueden ser mejores y más usados, siempre y cuando tengamos el ánimo de pensar como hacerlo bien.

Sin embargo, cada campaña asistimos a una visible decadencia estética urbana. Las principales ciudades y centros urbanos del país ven como es dañado de forma sistemática su patrimonio público y privado, invadido de propaganda. Esta propaganda sigue siendo pensada siempre con una estrategia de comunicación unilateral, que además de tener un mínimo retorno de inversión, es decir que la relación costo-beneficio es bajísima; genera una polución visual enorme.

Qué entendemos por contaminación visual

Podemos decir que la contaminación visual es el fenómeno mediante el cual se generan impactos negativos importantes en la percepción visual por la distorsión o cualquier forma de alteración del entorno natural, histórico y urbano de una ciudad, y que deteriora la calidad de vida de las personas. De esto podemos derivar varias interpretaciones, algunas tal vez más “puristas” que otras.

Nunca podríamos considerar a manifestaciones culturales tales como el graffiti o el muralismo, como generadores de polución visual. Estos son, desde todas las perspectivas posibles, constructores de cultura, de memoria, de patrimonio y de ciudadanía. Dejan el rastro de aquellos que por algún motivo no forman parte de la historia oficial. Es una herramienta expresiva, una necesidad de quienes la practican, y también es, sin duda, el máximo exponente de lo efímero y de lo inmediato. Del aquí y ahora de una ciudad, de un sitio urbano y sus pobladores. Son manifestaciones culturales y artísticas plenas y legítimas, tan válidas como las que se encuentran en salas de exposiciones o museos, y que encuentran su esencia más profunda en su manifestación espontánea y pública. Nos dicen cómo es la realidad de una comunidad en un momento determinado. Es una foto de la actualidad, una interpretación aguda.

Parte fundamental de estas manifestaciones culturales tiene que ver con la autorregulación y la autogestión de todos los grupos que las practican.

Estos son claramente, no sólo agentes amortiguadores, sino además, agentes constructores, que participan activamente en la construcción de reflexión y ciudadanía en la comunidad a la que pertenecen. Y además, en el proceso, regeneran y reciclan los espacios urbanos. Los limpian y van actualizando su estética. Si prestamos atención, podremos ver que se puede decir mucho de una comunidad por la estética que en sus calles podemos apreciar y por la actividad y el dinamismo que vive en su imagen.

Esta actividad, además, se enmarca en una relación de interactividad con el medio. Es decir que, en su desarrollo expresivo no es ajeno a todos los elementos urbanos que lo rodean. Interactúa activamente sin forzar ninguna estética y se integra de forma uniforme y no invasiva al espacio. Lo regenera sin violentarlo.

No podemos decir lo mismo de la actividad publicitaria o propagandística utilizada a la vieja usanza.

Dicho esto, también vale decir que la contaminación visual que viven los principales centros urbanos del país no es solamente causa de la actividad en periodo electoral, pero sin duda esta contribuye en un porcentaje grandísimo en el deterioro mayúsculo de la estética urbana.

Existen otros factores tales como la publicidad vial, la construcción de marquesinas y cartelería sobre fachadas, la enorme cantidad de propiedades abandonadas que se prestan a ser soporte de pegatinas, la publicidad comercial a gran escala, etc.

Todo esto, aunado con la falta de regulación y control, tanto por parte de autoridades de la materia, como de la propia ciudadanía, hacen de este fenómeno, algo explosivo y altamente perjudicial.

Cabe destacar que existen peligros y perjuicios graves cuando hablamos de los efectos de la contaminación visual. Una ciudad depende de su estética y de la correcta comunicación visual para el correcto y óptimo funcionamiento. Desde el tránsito, pasando por el transporte público, la comunicación de normas y del cumplimiento de las mismas. Muchas cosas se ven afectadas por la contaminación visual.

Campaña para una ciudad viva

En el Ir consideramos que para evitar esta polución visual no es suficiente con decidir no hacer propaganda urbana de forma indiscriminada. Pero sobre todo, consideramos que declarar que no se va a hacer campaña política urbana y además borrar la de los otros sectores u oponentes es mezquino e hipócrita.

Es por eso que no solo decidimos no hacer una campaña con un alto costo para los centros urbanos y su gente, sino que además nos activamos en acciones que limpien la ciudad y generen estos espacios donde aquellos agentes culturales, de los que antes se habló, puedan crear, expresarse en la ciudad entera y construir.

Porque una ciudad llena de propaganda y publicidad sin control, es una ciudad caótica, sucia, que poca preocupación genera por preservar su identidad estética.

Porque una ciudad en blanco es una ciudad sin historia, sin memoria, pasiva, que no tiene nada para decir ni para contar; donde no pasa nada.

Pero una ciudad que procura espacios libres y plenos para que sus propios ciudadanos puedan seguir escribiendo sus historias y generando dinamismo, es una ciudad viva, activa, preocupada por su imagen. Es limpia en el sentido estético, y es llena en el sentido de contenidos y propuestas ciudadanas. La falta de estética es una de las peores cosas que pueden suceder en una comunidad ya que la estética es la identidad inmediata.

No decimos que no haya que accionar sobre el espacio público desde lo visual. Todo lo contrario. Es fundamental hacerlo, ya que la acción que ejercemos y los contenidos plasmados son los que nos definen. El truco está en hacerlo siempre con convicción y con la máxima responsabilidad que requiere, y asumiendo todas las consecuencias de ello, y de las ideas allí planteadas. �Respetando el espacio del otro. Reinventando el medio, regenerándolo, para que nuestra acción no solo sirva a nuestros intereses, sino que además sirva a los intereses de todos.

Es de esperarse que haya propuestas o visiones “más puristas” al respecto, pero siempre es bueno recordar que estas herramientas están dadas para ser usadas. Bien usadas. No hacerlo, omitirlas y no reconocer su poder y alcance deja implícito o un mal entendimiento de la herramienta o lisa y llanamente la falta de ideas o falta de responsabilidad.

En una nueva forma de hacer política el Ir no quiere simplemente sentarse a exigir que estas cosas sucedan. En una postura activa saldremos a generar estas instancias de encuentro de una ciudad a la espera de las manifestaciones artísticas que quieren vestirla.

Realmente queremos ser un agente de acción en la ciudad, es por eso que invitamos a todos y todas no solo a limpiar las ciudades y los centros urbanos con nosotros, sino también a generar y a pensar propuestas estéticas, que representan exactamente como queremos ser vistos.

Convocamos

Para comenzar esta tarea hemos elegido el Día de la Mujer para reflexionar sobre su papel en la sociedad uruguaya, y sobre todo para pensar la equidad en toda su extensión.

Convocamos a todos y todas a participar junto al Ir en la creación de nuestro primer mural, el sábado 8 de marzo, a partir de las 9 hs en Ciudadela y Canelones, Montevideo.