IR definió apoyar a Daniel Martínez en las internas del Frente Amplio

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El grupo que lidera Macarena Gelman, IR, finalmente decidió dar su apoyo al intendente de Montevideo, Daniel Martínez, para las próximas elecciones internas de 2019 en el Frente Amplio. La decisión se tomó después de realizar un plebiscito interno. Este arrojó como resultado que la mayoría de la agrupación apoyara a Martínez.

Si bien en algún momento se especulo que el IR podría volcarse a la ministra de industria, Carolina Cosse, finalmente los resultados mostraron un favoritismo por el intendente capitalino. Este, logra por el momentos más apoyos que cualquier otro candidato dentro del partido de gobierno. Continúa leyendo IR definió apoyar a Daniel Martínez en las internas del Frente Amplio

¡El futuro ya se está militando!

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Luego de varios meses, concluye el Primer Congreso Ideológico del IR. Se desarrolló a través de cinco módulos temáticos, con charlas abiertas, talleres e instancias de debate virtual, como señalan nuestras bases de funcionamiento las resoluciones finales del congreso serán sometidas a votación en febrero de 2018. Muchas compañeras y compañeros de distintos espacios de izquierda aportaron ideas y propuestas.

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Por qué votar al Ir es la mejor forma de votar a Constanza. Tres razones/emociones.

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*Por Gonzalo Eyherabide

Voy a votar al Ir. Por ende, voy a votar a Constanza Moreira. Sin embargo, me consta que hay personas de izquierda que por una u otra razón han hecho el camino inverso. Piensan votar a Constanza y ahora se preguntan a través de qué lista hacerlo.

Las opciones en Montevideo son estas. Hay seis formas de votar a Constanza: con el Ir (lista 329) o a través de las listas 3311 (integrada entre otros por el PVP); 1642 Magnolia; 1968 del PST; 642 del MIA o 7152 Resistir.

¿Por qué considero que votar al Ir es la mejor forma y la más útil de votar a Constanza?

1) El Ir es una verdadera organización política colectiva, en marcha y dinámico funcionamiento. Trabaja a nivel presencial y también incorporando desde el vamos el correo electrónico y las redes sociales a su moderna forma de organización, elaboración política, procesamiento del debate y toma de decisiones. Se puede tener un excelente candidato, pero hace falta una organización con ideas potentes y capacidad de acción pragmática que dé fuerza y legitimidad, y que a la vez arrope e incluso contenga a dicho candidato (esto es esencial a la hora tanto de parlamentar como de gobernar). Creo firmemente (lo aplico a diario en la agencia de publicidad de la que tengo la felicidad de ser parte) que la inteligencia no es un fenómeno individual, sino colectivo. Además, el Ir es un grupo preexistente a la aparición de Constanza en el escenario del Frente como precandidata a la Presidencia y seguirá existiendo y desarrollándose en conjunto o independencia a lo que ocurra con la figura pública de Constanza (es decir que la apoya, pero en nada depende de ella).

2) Constanza ha hecho mucho hincapié en su discurso acerca de la importancia de la participación de las mujeres y los jóvenes en política. Así que quizá usted esté tentado/a de votar a Constanza por esta razón. Si es así, no encontrará mejor opción que el Ir. Es el grupo que aun antes de la promulgación de la ley actual de cuota política femenina había decidido (y cumplió) tener la misma cantidad de mujeres que de hombres en sus listas (mucho más de lo que la ley exige). Macarena Gelman es la primera suplente de Constanza y tiene hoy reales chances de entrar al parlamento. Y en cuanto a juventud, dudo que otro grupo ya no del Frente sino de todo el espectro político nacional, pueda mostrar tales credenciales en términos de renovación generacional.

3) El Ir es crítico y autocrítico a fondo. Esto está vinculado a la primera razón/emoción expuesta. No me fío de la transgresión o el radicalismo por sí mismos. Hay personas de izquierda (y esto es ya una tradición) que simplemente se pondrán siempre del lado de la minoría en cualquier grupo político o asamblea a la que asistan. Es una suerte de síndrome de menchevique. Ser siempre el que está en desventaja tiene para algunos sus propias aparentes ventajas psicológicas (¿acaso el sentirse siempre independiente, o más libre?). Ahora, hay algo más detestable que esto por la irracionalidad, pero también la inmoralidad que implica: es el caso del que, por el contrario, se convierte en eterno obsecuente. Se trata de una forma de alcahuetería, ese tipo de obediencia que en algún momento destruye el sentido crítico y autocrítico tan necesarios para un buen político y aun más necesarios para un intelectual cabal. Un amigo que también integra el Ir me lo recordó hace algunos años de esta sabia manera: “si se deja de decir lo que se piensa, es posible que se deje también de pensarlo”. De los primeros mencheviques, ha habido siempre pintorescos y folclóricos ejemplos en nuestra izquierda (hasta es posible que ahora los extrañemos un poco). De los segundos obsecuentes, se ha plagado infamemente el Frente Amplio. Desgraciado vicio que conlleva el ejercicio del poder, supongo. Puede usted estar seguro/a, como votante (y es acaso el principal valor que hoy veo en el Ir) de que este es un grupo con identidad y criterios propios. Que ha desarrollado ideas y vuelto a poner sobre la mesa iniciativas de gran valor, al punto de que Constanza ha integrado varias de ellas a su campaña. El Ir integra el Frente Amplio y hoy apoya a Constanza. Pero es independiente, crítico y autocrítico y no será uno más del rebaño en el parlamento, sino que servirá con gran celo ejerciendo los controles que todo gobierno y poder deben tener dentro de su propio seno, para que se haga lo que se debe hacer (políticas de izquierda) y como se debe hacer (con ética a toda prueba).

Por qué el Ir

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Belela Herrera

Frenteamplista de la primera hora decido apoyar a Constanza Moreira, que representa un aporte renovado e innovador que ha enriquecido el debate político y social reforzando la discusión en profundidad en temáticas como derechos humanos, matrimonio igualitario, derechos sexuales y reproductivos e igualdad de oportunidades para las mujeres y los jóvenes en todos los ámbitos de la vida social.

Como veterana, aliento el diálogo con los jóvenes del Ir por su idealismo y la mística que aportan a la candidatura de Constanza, porque estos jóvenes toman la bandera de los viejos en sus sueños y esperanzas de un mundo más justo y equitativo, asumiendo el desafío de trabajar por una cultura de la solidaridad, por una América Latina digna, soberana e integrada.

 

Por qué el Ir: Gonzalo Pollo

Soy parte del Ir porque soy de izquierda.

Porque no tenía un sector que me representara y con el surgimiento del Ir lo encontré.

Porque creo que el FA debe repensarse y renovarse.

Porque el país ha mejorado objetivamente en los últimos 10 años pero aún debe mejorar más.

Porque la política está tanto en la vida cotidiana como en la política partidaria.

Porque creo en la política y pienso que sirve para mejorar la vida de las personas.

Porque prefiero ser partícipe y no estar en posiciones desencantadamente cómodas.

Porque quiero ser parte de un colectivo que piense y actué con determinado sentido en la búsqueda de la igualdad, la libertad y los derechos de las personas.

Porque no quiero tener Ejército.

Porque quiero una política menos solemne y más inclusiva.

Porque quiero un sistema político con más mujeres y jóvenes en puestos de representación y decisión.

 

Diane Denoir

Apoyo al Ir porque siempre fuí frenteamplista y quiero que el FA realmente realice transformaciones profundas en la sociedad uruguaya. Por eso es fundamental que el FA no se estanque y es imprescindible una renovación. Que los jóvenes ocupen el lugar que nosotros tuvimos en los 70, 80 y 90 y puedan aportarnos nuevas reflexiones y debates más abiertos. Y porque los Derechos Humanos, la búsqueda de la Verdad y la Memoria deben ser la primera prioridad de un Frente de izquierda.

 

Gonzalo Eyherabide Mántaras

Voto al Ir porque creo que es necesaria una renovación en el Frente Amplio. Como una medida sana tanto para un futuro gobierno, como para la fuerza política. Renovación que trae nuevas ideas, como el avance de los derechos sociales con más justicia e igualdad (la lucha contra la discriminación racial, sexual o de cualquier otro tipo, o la legalización del aborto, por ejemplo) o en ciertos casos viejas ideas que han quedado por el camino no pudiendo soportar los miedos o las presiones propias del desgaste de gobernar (como por ejemplo reducir el demencial e injustificablemente gigantesco volumen del presupuesto destinado al ejército para fines harto mejores y más necesarios, como la educación).

También voto al Ir, porque conozco a algunos de sus referentes desde hace mucho tiempo. Y el voto es siempre, en definitiva, una expresión de algún tipo de confianza.

Y además declaro públicamente mi apoyo al IR, porque no creo que a los intelectuales, publicistas o artistas, tres grupos que integro, nos haga bien simular neutralidad político-partidaria. Debemos practicarla eventualmente en la forma en que actuamos profesional o académicamente, pero en cuanto a nuestra expresión como ciudadanos, considero un derecho, pero también un deber moral decir de qué lado estamos y por qué.

Claro que esta es una época de anti-intelectualidad. Y también en cierta medida de anti-política.

En estos tiempos, veo a muchos intelectuales y artistas callar. Parecería que se han convencido de una idea que flota en la sociedad viciando el aire de la libertad y la democracia, esa idea según la cual la política es irremediablemente mala, mezquina, corrupta. Según la cual “todos los políticos son iguales” (léase sinvergüenzas, ladrones, insensibles, rosqueros, poco dados al genuino servicio público). Una idea funcional a la derecha, porque en la medida en que la política se debilita, las posibilidades de subvertir las relaciones de poder pre-existentes y amenazar al establishment también se debilitan.

Pero una mentalidad así no lleva a nada, o lleva a malos puertos, como la desaparición o suspensión de la democracia. Bien que sabemos esto en Uruguay, aún a a pesar de nuestra brevísima historia.

Creo que podemos haber sido decepcionados por algunos políticos, pero negar la política por eso, es enormemente perjudicial. Los intelectuales podemos vernos tentados de elevar nuestro escepticismo a tal grado, que nos proteja de cometer cualquier error posterior habiendo apoyado a uno u otro grupo político. Es humanamente comprensible. Pero nada en la vida nos salvaguarda de cometer errores. Por ejemplo, en este caso, del error de no jugarse nunca por nada. Deberíamos recordar el espacio que destinó a los que nunca se juegan por nada Dante en la Divina Comedia, a ver si algún tábano nos aguijonea ahora estando en vida.

En resumen, votar al Ir hoy, para mí representa votar por el futuro del Frente, pero también por lo mejor de su pasado.

 

Mariana Percovich

Pertenezco a una generación que nació a la militancia en los años 80, cuando éramos estudiantes. Creíamos en todo, salíamos de la dictadura, se militaba, no había Internet .

Aprendíamos a dialogar con los históricos de la izquierda, con la gente que salía de la cárcel o volvía del exilio.

Mucha agua pasó, muchos cambios. Veo a mis congéneres reticentes, pero cambió la sociedad, la real, la del conocimiento, el Frente Amplio es gobierno y ha recorrido un camino que no ha sido y no es sencillo.

Creo que vale la pena seguir apostando, seguir votando al FA. Creo que nada mejor que hacerlo apoyando a los y las jóvenes de hoy, a los y las que creen, a los y las que quieren seguir peleando.

Hay que apoyar al recambio generacional, hay que poner a las mujeres en la primera línea. Son cambios culturales que el país necesita, más allá de los partidos. El Uruguay tiene que sacudirse y hay que pensar en nuevos términos. Las banderas que usábamos en aquellos tiempos, deben cambiar.

Mujeres profesionales, mujeres trabajadoras, mujeres militantes y jóvenes preparados para crear nuevos relatos, como alguien más joven me dijo. Por eso apoyo al Ir.