x+ Derechos

El FA explicó, a través de la voz de Tabaré, con claridad y sustento sus planes. Conviene siempre, en política como en otros órdenes de la vida, preguntarse cada tanto -como un ejercicio infinito- para qué. Para qué hacemos lo que hacemos. Para qué estamos proponiendo estas cosas. En este caso, elegimos por sobre los fundamentos estratégicos, funcionales o económicos (frecuentemente economicistas), concebir a las propuestas programáticas del FA desde un enfoque de derechos. Esto implica entender que lo fundamental es el pleno ejercicio de derechos por parte de la ciudadanía. Implica, antes aún, reconocer que existen derechos que hoy no están satisfactoriamente asegurados. Por tanto, implica en primer lugar, alejarnos de planteos como los de Lacalle Pou, que fundamentan las políticas en términos de “ayudas” a la gente.

Entender un Sistema de Cuidados desde una perspectiva de izquierda que priorice los derechos de ciudadanos y ciudadanas incluye pensarlo como una cuestión estratégica para el país y la reproducción social. Pero implica saber que esa no es la razón primera ni la más importante. Un Sistema de Cuidados resulta imprescindible porque las mujeres tienen derecho a que la carga de la reproducción social sea compartida con los hombres. Es una cuestión de justicia. Y el Estado en tanto organización que nos nuclea a todos y todas, no tiene otra opción que hacerse cargo.

El Sistema de Cuidados, si resulta exitoso, contará entre sus logros intangibles el haber desnaturalizado que toda la carga de trabajo vinculado a la reproducción social tiene que recaer sobre las mujeres. Construirá un país más justo, en el que las mujeres tengan las mismas posibilidades que los hombres de realizarse en tanto seres humanos.

Este Sistema también se basa en el derecho a ser cuidado. La niñez resulta clave, no tanto porque sea una inversión para el futuro, sino que su importancia radica en que los niños y niñas tienen derecho a ser cuidados. Es una cuestión de justicia antes que una cuestión estratégica. No es una inversión, es un gasto justo y que no debiera ser necesario justificar con ecuaciones que tengan resultados positivos. Lo mismo pasa con nuestros viejos y nuestras viejas, y por supuesto, con las personas con discapacidad.

Cuando hablamos de educación, es cierto que es estratégico y económicamente rentable formar cada vez más y mejor a los ciudadanos y ciudadanas. Pero antes, y sobre todo, estamos hablando de derechos. La ciudadanía tiene derecho a recibir una educación de calidad.

Tenemos una obligación que nos marca el momento histórico: imaginarnos los centros de estudios del futuro. Este ejercicio nos permitirá diseñar políticas integrales, que no se limiten a ser simples parches inconexos como los propuestos por algunos débiles programas de gobierno de la oposición.

Necesitamos escuelas, liceos, UTUs, facultades, que sean verdaderos centros de la comunidad. Una institución educativa mal estará haciendo su trabajo si no se inserta correctamente en su comunidad, si no puede innovar y conectarse con las necesidades inmediatas de la gente que la rodea y que la habita. Esto se vincula directamente con la propuesta, anunciada por Tabaré, de que los docentes se queden en los centros educativos por lo menos por tres años. A nadie escapa que la forma de asignación de horas actual no contribuye al arraigo de los docentes al centro educativo ni permite la necesaria cercanía entre los educadores, los estudiantes y la comunidad.

Desde el Ir creemos necesario pasar de un sistema de horas efectivas a cargos efectivos, que tengan asiento en un centro educativo o en un conjunto limitado de centros. Esto permitirá radicar a los y las docentes en los centros durante un tiempo mucho más largo que un año.

Asimismo, es fundamental entender, como también dijo Tabaré, que la centralidad del sistema educativo está en los y las estudiantes. Esto implica no sólo trabajar en el desempeño curricular de las personas, sino en la enorme cantidad de elementos que se vinculan (y se ponen en juego) con sus procesos de aprendizaje. Un estudiante, antes, durante y después de las clases se relaciona con sus pares, con la comunidad, a veces con el mundo del trabajo. Centros de enseñanzas que sean verdaderos centros comunitarios serán más capaces de trabajar sobre todos los elementos que operan sobre el proceso de aprendizaje de las personas.

Vinculado a lo anterior, en términos muy concretos, es necesario generalizar el programa Compromiso Educativo. Esta política ha tenido resultados exitosísimos en los centros en los que se ha implementado, reteniendo a la inmensa mayoría de estudiantes. Este programa cubre la necesidad mencionada en el párrafo anterior: trabajar sobre todo el complejo proceso de los y las estudiantes, no sólo en el tiempo en que se imparten conocimientos curriculares dentro del aula.

La conclusión de estas líneas para el Ir es extremadamente simple. ¿Para qué hacer un sistema de cuidados y reformas profundas en la educación? Para asegurar el pleno ejercicio de los derechos humanos. ¿Y por qué? Porque es justo.

¿De qué hablamos cuando hablamos de Cuidados?

El cuidado de personas dependientes, sea porque son niños-as, adultos mayores con limitaciones en su autonomía o personas con discapacidad, ha sido provisto tradicional e históricamente por las familias y, en particular, por las mujeres del hogar.

La entrada masiva de las mujeres al mercado de trabajo, así como al sistema educativo en estas últimas dos décadas, ha generado una menor disposición y disponibilidad de las mujeres a dedicarse de manera exclusiva al cuidado. No obstante, la dinámica social actual, continúa otorgando a las mujeres la obligación y responsabilidad moral exclusiva del cuidado. Esto es en esencia injusto, ya que al hacerse cargo de los cuidados y en general de las tareas del hogar, su tiempo se ve limitado para estudiar, trabajar, disfrutar de momentos de esparcimiento o ser militantes sociales o políticas.

Con la incorporación de los servicios de cuidados (empresas de acompañamiento, centros y residenciales, etc.), o de la contratación de trabajadores-as domésticas remuneradas, las familias con recursos económicos disponibles han podido contratar en el mercado distintas formas de cuidado. Pero aquellas familias que no tienen recursos resuelven los cuidados duplicando las jornadas de las mujeres.

En la actualidad no contamos con una política pública orientada a alivianar la responsabilidad de las mujeres en el cuidado de las familias. En definitiva, quienes pueden lo pagan y quienes no se quedan en su casa. En la actualidad, no existe corresponsabilidad en el cuidado ni a la interna de las familias, ni en el mercado, ni en el Estado.

Dado que el cuidado es un Derecho Humano, el Estado debe asumir la responsabilidad de garantizarlo, para todos y todas los y las ciudadanas de nuestro país. A esa política que proponemos, la denominamos Sistema de Cuidados.

Un Sistema de Cuidados debe garantizar la mejora en la calidad de vida de quienes necesitan cuidados, asegurando el acceso a servicios de cuidados de calidad, provistos por personas formadas para hacerlo y en condiciones laborales adecuadas. Para ello, es necesario que se integre como parte de la política, la formación de las personas dedicadas a esta tarea, así como la impostergable regulación de los servicios de cuidado hoy existentes.

El Frente Amplio se propone, para el próximo gobierno, avanzar en igualdad en derechos e inclusión social, generando política pública al respecto y proponiendo una solución real y concreta a los diversos problemas de cuidados de nuestra sociedad. Se plantea en su programa como una de las propuestas fundamentales para el próximo período de gobierno la construcción de un Sistema Nacional Integrado de Cuidados. En esta línea, el Programa ha avanzado mucho, definiendo las principales líneas y ejes que orientarán la construcción de esta innovadora y necesaria política pública. Tanto a nivel de los componentes, poblaciones y tipos de prestaciones y servicios que comprenderá, así como de la institucionalidad que debería cumplir el rol de regular. Es nuestro compromiso hacer todo lo que sea posible para que esta política se convierta en una realidad el próximo gobierno, mejorando la calidad de vida de todos y cada uno de los y las ciudadanas de nuestro país.

El Ir se ha propuesto aportar a la informacion y formación del tema, para lo cual en su página web se pueden encontrar dos videos informativos. Además realizó hace poco una jornada sobre esta temática, emitida vía streaming para Maldonado. Además de los video que nos ayuden a difundir el tema podes tener también la grabación de la jornada donde participaron Álvaro García, Constanza Moreira y Macarena Gelman.

El video la jornada puede verse en nuestro canal de YouTube, o aqui: